Extraemos suavemente el azúcar de la malta (cebada pregerminada) lavándola con agua tibia de manantial.
Obtenemos así el Mosto.
Hirviendo el Mosto junto a una cantidad exacta de Flores de Lúpulo añadimos aromas cítricos y florales así como una atractiva amargura.
A baja temperatura, la levadura transforma el azúcar en alcohol hasta que, antes de su final, paramos la fermentación enfriando la cerveza. Durante 4 días a cinco grados, la levadura aletargada permite la sedimentación de sólidos.
Al quinto día embotellamos Sin Filtrar una cerveza fría y limpia, con algo de azúcar residual y levaduras dormidas. Dentro de la botella, una vez elevada la temperatura a 20ºC, la levadura termina la fermentación quedando el CO2 atrapado en tu cerveza.
Al terminar la fermentación, las levaduras se depositan en el fondo de tu botella.
Tras la segunda fermentación, la cerveza se ensambla a temperatura constante en nuestra bodega.